Sofía Coll @sofiiacoll
Hay artistas que construyen un personaje. Y luego está Sofía Coll, que simplemente amplifica quién es. Su universo es maximalista, magnético y sin complejos, pero sus raíces siguen estando en un lugar muy concreto: el Raval.
Nacida en Barcelona en 1999 y criada en el Raval, Sofía creció en un barrio donde cada esquina cuenta una historia distinta. Un lugar donde conviven idiomas, culturas, generaciones y formas de entender el mundo. Esa mezcla no solo forma parte de su identidad; es la base de su manera de crear.
Hoy vive en Madrid. La música, por fin, le permite dedicarse plenamente a aquello con lo que soñaba desde pequeña. Pero el Raval sigue siendo casa. Cada vez que vuelve a Barcelona, vuelve al barrio, a su familia, a los bares de siempre, a caminar por unas calles que, según cuenta, siguen alimentando su creatividad.
Porque si algo define a Sofía es que nunca ha tenido miedo a ser diferente.
Cantante, bailarina, actriz, compositora, productora e incluso DJ, lleva años construyendo un proyecto artístico propio, sin encajar en etiquetas fáciles. Empezó de niña en La Voz Kids, pasó por Eufòria, conquistó una nueva audiencia en el Benidorm Fest con HERE TO STAY y, desde entonces, ha convertido cada lanzamiento en una pieza más de un universo visual y sonoro que mezcla pop, electrónica, R&B y performance.
Sus referentes tampoco son casuales. De FKA twigs recoge la capacidad de convertir la vulnerabilidad en arte. De Vivienne Westwood, la rebeldía, la moda como lenguaje y la convicción de que romper las normas también puede ser una declaración estética.
Y eso se nota antes incluso de escuchar una canción.
Melena XL en colores fantasía, estilismos imposibles, maquillaje que parece sacado de un editorial y una actitud que no pide permiso. Sofía entra en una habitación y cambia la energía. Tiene una personalidad explosiva, cero vergüenza y una autenticidad que desarma. Pero detrás de esa imagen hay una artista obsesionada con el detalle, que entiende cada proyecto como una experiencia completa donde música, moda, movimiento y narrativa forman parte del mismo universo.
Su último capítulo se llama IDK, el primer adelanto de la nueva etapa que desembocará en su próximo álbum. Un trabajo que promete llevar todavía más lejos ese imaginario pop futurista, emocional y sin filtros que lleva años construyendo.
Quizá por eso resulta imposible separar a Sofía del Raval. Porque ambos comparten algo esencial: son imprevisibles. Nunca sabes qué va a pasar a la vuelta de la esquina, pero sabes que será interesante.
Y esa curiosidad permanente , la de crecer rodeada de personas distintas, de culturas que conviven y de historias que se cruzan todos los días, sigue siendo el motor de una artista que ha aprendido que el mejor lugar para mirar al mundo es aquel del que nunca terminas de irte.